Mañana, 13 de enero de 2024, es el cumpleaños de don Luka. Escribí este poema sobre los recuerdos que nos acompañan y quiero compartirlo ahora. Se nos fue hace ya 23 años, pero para mí es como si hubiera sido ayer. Su mirada, su sonrisa y el eco de sus palabras me acompañan todos los días.
RECUERDOS ESCONDIDOS
Como niños traviesos
juegan al escondite
con las emociones
Esperan agazapados
bajo un banco rojo
o detrás de una verja
de mi vieja plaza
llena de vida
y de ilusiones.
Asaltan la mente
como maleantes
sin pedir permiso.
Y hieren el corazón
con la puntería
de Guillermo Tell.
Un sonido,
una sonrisa,
la brisa fresca en la cara,
y los recuerdos
que creíamos muertos
despiertan de repente
devolviendo
amores,
encuentros y despedidas
con una actualidad
palpable, veraz
y sangrante.
Ayer creí oír
las primeras notas
de una melodía
y me paré en seco
herida en el alma
cuando cruzaba mi plaza.
Unas lágrimas dulces
inundaron mis ojos
como hace más de 20 años.
Me pareció escuchar
la última canción
que me cantó mi padre
dulcemente,
tres días antes
de irse para siempre.
«No te olvides de mí,»
decía su tonada,
«mi vida está ligada a ti.»
No te he olvidado.
¿Cómo podría hacerlo?
Estás esculpido en mi alma.
Y esos recuerdos tuyos
que viven conmigo
me acompañan a cada paso.

Que bonito poema Olga, me atrevo a dedicárselo a mí padre también;espero que no te importe…ya que coinciden en la fecha de marcha al Cielo, tengo la seguridad de que están ambos allá junto a tantas personas queridas.
Gracias, María Reyes. Yo también lo creo.