Esta noche te he visto sonreír

debajo de tu paraguas gris

mientras goteaba mi pelo negro

y brillaban en el asfalto luces multicolores.

 

Esta noche he corrido hacia ti

deshaciendo el lienzo nocturno con mi chapoteo

en mi ansia de volcar mi alma en la tuya

para que la acunaras con tu alegría.

 

Zigzagueé entre el tráfico

mientras se agolpaban en mi mente

las mil preguntas que nunca te hice

antes de que te fueras.

 

Pero tu autobús arrancó demasiado pronto

y cuando llegué a tu andén ya se iba.

Tu me tendías la mano, que no pude asir.

Una vez más te vi marchar desde el vacío de mi impotencia.

 

Me desperté llorando.

Hay sueños que no deberían recordarse.

O sí:

Esta noche te he visto sonreír.

Descubre más desde Luka Brajnović

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo