Pensé que hoy iba a llenar mi blog de contenidos después de la jornada de celebración del centenario de mi padre, don Luka, en la Facultad de Comunicación. 

La dedicación de un aula, los testimonios impresionantes, el anuncio del premio Brajnović a Marc Marginedas, la inauguración de una exposición y sobre todo el cariño de la gente, darían para llenar páginas y páginas. 

Pero la emoción ha atado mis dedos, que no pueden correr por el teclado como quisiera. 

De alguna forma me pareció que hoy, don Luka, el legendario profesor de Periodismo, había vuelto a las aulas. El escenario había cambiado: ya no se movía por los pasillos de mármol o terrazo del Central ni entre las sillas de madera y cuero del Faustino, sino que esperaba quieto desde los espacios de hormigón y metal de la nueva Facultad. A mi me parecía que en cualquier momento iba a salir echar a andar desde alguna de las fotos en pantallas y paneles para ponerse a mi lado y escuchar mis confidencias, como hacía antaño cuando nos encontrábamos en los pasillos de la Universidad. 

Era él quien nos había convocado a todos los que nos habíamos reunido para celebrar su centenario, profesores y alumnos de las más variadas generaciones. Algunos que le conocieron muy bien y otros que nunca le han visto pero igualmente le admiran. 

No.Hoy no puedo escribir. Hoy solo puedo dar gracias a él, a todos los que han hecho posible esta jornada y a los que han querido celebrarla con nostros aquí o desde donde estén.