Un aluvión peticiones de periodistas, antiguos alumnos  de la Universidad de Navarra y la calidad humana y profesional de David Beriáin han hecho que la Facultad de Comunicación haya decidido otorgarle el premio Brajnovic 2021.

Es una pena que reciba el galardón a título póstumo, porque reunía todas las condiciones para obtenerlo  y llevarlo con la cabeza muy alta por la extraordinaria calidad de su trabajo, sin que el criminal asesinato que segó su vida en África nos lo haya tenido que poner de repente a todos delante de los ojos teñido de sangre y lágrimas.

Es muy triste dar un premio a un compañero que se ha dejado la vida informando, buscando la verdad para darla a conocer. Él estaba dispuesto a ir allá donde nadie quería ir, de donde no nos llegan noticias porque son lugares que están fuera de los circuitos que más venden en los medios. David era un hombre de paz, generoso y amante de la verdad. Nos ha recordado que hoy en día hay compañeros nuestros jugándose la vida por la verdad. Es muy duro, pero también es algo que ennoblece esta profesión tan vapuleada por culpa de tantos intrusos y arribistas. David la hacía bella todos los días con su trabajo difícil y honrado sin darse importancia. Y por eso y por muchas más razones, entre ellas por su familia en la que no dejo de pensar desde aquél fatídico día, me alegro de que se le distinga con el premio que lleva el nombre de mi padre. Ahora, sus nombres Beriáin y Brajnović; David y Luka;, quedarán para siempre vinculados en mi memoria.

Olga Brajnović

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